1888: Apertura en Collblanc de la capilla dedicada a la Virgen de la Merced, dependiente de la parroquia de Santa María de Sants.
1920: La capilla es elevada a tenencia de dicha parroquia de Santa María de Sants y pasa a estar bajo la advocación de san Ramón Nonato.
1924: Es nombrado capellán de la tenencia el Dr. Ramon Baucells Serra, hombre bastante emprendedor, prohombre de la Iglesia barcelonesa (la demarcación abarcaba entonces todo Collblanc y la Torrassa, unos 12.000 habitantes).
1925: Se coloca la primera piedra de lo que ahora es la capilla del Santísimo.
1935: Se construye la rectoría y se inaugura la iglesia (con capacidad para 500 personas sentadas en la iglesia grande y unas 150 en la capilla del Santísimo). Se construye también un colegio parroquial y un comedor para pobres (colaboran las religiosas Servidoras del Sagrado Corazón de Jesús).
1936: Llega el “trago” de la Guerra Civil y la iglesia es quemada. Después de la guerra, se inicia en la parroquia un largo periodo de consolidación y de normalidad, con el Dr. Florenci Baucells (primero como regente, desde 1930, y después como rector), y con una parroquia cada vez más poblada (46.000 habitantes en el año 1960).
1970: Llega a la parroquia el padre Josep Breu, que intenta dar un “nuevo aire” a la parroquia, de acuerdo con las directrices del Concilio Vaticano II, y con la opción por una Iglesia más comprometida con la gente humilde.
1972: El padre Florenci Baucells entregó su alma a Dios el día 2 de abril de 1972, domingo de Pascua de Resurrección. La parroquia, con asistencia multitudinaria de fieles, le rindió el último adiós. Fue enterrado en el cementerio de Sants.
1979: Al marcharse el padre Breu a las misiones de Colombia, se suceden los siguientes rectores: mn. Pere Miquel en 1979, mn. Andreu Conangla en el año 1984, mn. Lluís Portabella en el año 1993, mn. Joaquim Brustenga en el año 2006, mn. Lluís Ramis en el año 2010, mn. Antoni Babra en el año 2019 y mn. Joan Sabé en el año 2024, quienes intentan, con los condicionamientos actuales, llevar a cabo una tarea positiva y evangélica para los hombres y mujeres de nuestro barrio.
